Deep Web el mercado negro de Internet

La conocida “deep web” se suele comparar con el símil del iceberg. Engloba a todas aquellas páginas web que quedan fuera de los indexadores tradicionales (como Google) y que suponen más del 90% de todo Internet. Un mundo oculto que esconde todo tipo de portales, tanto legales como ilegales. Y es que en este universo se puede encontrar casi cualquier cosa que uno puede imaginar. Desde sitios en los que se intercambian secretos de estado hasta mercados en los que abunda la pornografía. Un imperio de la anarquía que se ha organizado en torno a la idea de la web libre, sin ataduras. Nos acercamos un poco más a la cara oscura de Internet.

 

Un Internet libre

Esa es la premisa de la que partió la deep web. Una plataforma libre para comunicarse y navegar sin las ataduras que se imponen en la web tradicional. Un mundo en el que no existen leyes y que surge de la organización de los propios usuarios, que han ido construyendo esta estructura alternativa. Una libertad que tiene que ver con censura de los gobiernos y el anonimato deseado, pero que también se ha convertido en un caldo de cultivo para un mercado negro que opera a la sombra y donde se puede comprar casi cualquier cosa que se puede pensar. ¿Sin límites? Sí y no. Hay plataformas dentro de este mundo que intentan poner coto a prácticas como la pornografía infantil.

 

¿Cómo funciona?

Para acceder a la deep web, es necesario partir de una red anónima como I2P, Freenet o Tor (The Onion Router). Esta última es la más popular y la que mayores servicios ofrece. Su funcionamiento consiste en encriptar la información que se maneja por capas y llevarla por partes hasta su destino, donde se vuelve a juntar. De esta forma si mandamos un correo electrónico es muy difícil que alguien pueda llegar a saber su procedencia. A nivel de usuario, entrar en esta web profunda es muy sencillo, ya que incluso los propios creadores de Tor han desplegado un navegador específico basado en Firefox.

Claro que una vez dentro, hay que tener en cuenta que navegar no es tan fácil como a través de buscadores como Google. Muchas de las páginas que forman parte de esta red cambian continuamente de dirección y los propios servidores de Tor se apagan y se encienden cada cierto tiempo. Tener una lista de enlaces válidos es vital para moverse por la deep web y para ello contamos con portales como “The Hidden Wiki”, que sirve como puerta de acceso a diversos sitios (por cierto, este portal es uno de los que evita listar los contenidos de contenido de pornografía infantil).

 

El mercado negro de Internet

Ya conocemos de sobra las labores de espionaje de diferentes gobiernos (sobre todo el estadounidense) al tráfico que se genera en la red. Y en los países en los que la censura impera el uso de este tipo de redes anónimas son a veces la única forma de acceder a la información libre. Pero el Internet sin reglas también se ha convertido en un mercado negro en el que se ponen a la venta todo tipo de productos y contenidos: drogas, armas, pornografía de todo tipo (cuidado con lo que puedas encontrar, como películas en las que se presencian asesinatos y violaciones), imitaciones e incluso hackers a sueldo. La divisa de uso común en las transacciones es el bitcoin, una moneda virtual irrastreable que se ha convertido en una alternativa al flujo tradicional del dinero. Como era de esperar, este portal también se ha convertido en caldo de cultivo para estafadores que intentan aprovecharse de este anonimato y de la ilegalidad de muchas de las ventas para quedarse con el dinero durante la transacción. Para ello existen prácticas como el “Escrow”, en las que el intermediario (el portal de compraventa por lo general) congela la transacción hasta que el vendedor cumpla con su parte.

 

¿Merece la pena el sueño de una web libre?

Es una pregunta que cada uno se debe responder con sus experiencias y con lo que encuentre en deep web. Libertad, anonimato real (o casi real). Capacidad para compartir ideas sin censura. Pero al mismo tiempo caldo de cultivo de todo tipo de prácticas ilegales, pornografía infantil, drogas… Además, existe el problema que este tipo de redes son menos directas y por lo tanto suelen tener un funcionamiento más lento que la web tradicional. Claro que se trata de un hándicap cada vez menor por la mejora en las conexiones. ¿Qué opinas? ¿Merece la pena? 

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